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Amor del BuenoDel que no se anda con rodeos

Cartas

Una carta para la amiga que ya casi no reconozco

Se fue diluyendo en ese noviazgo y no sé cómo alcanzarla sin que sienta que la estoy atacando.

4 min de lectura
Ilustracion de Una carta para la amiga que ya casi no reconozco

Hay una versión de ti que extraño mucho. La que me mandaba memes a las 11 de la noche, la que llegaba a mi casa sin avisar con chicharrón y refresco, la que opinaba con toda la boca sin pedirle permiso a nadie. No sé exactamente en qué momento dejé de verte en ti, pero sí recuerdo cuándo empecé a notarlo: cuando empezaste a contestar mis mensajes con “ahorita le pregunto a Rodrigo si puede” para cosas que antes decidías tú sola.

No te escribo esto con coraje. Te lo escribo porque te quiero y porque me duele verte tan lejos estando tan cerca.

Lo que veo desde afuera

No es que hayas cambiado, que eso pasa y está bien. Es que parece que te fuiste achicando. Dejaste el gimnasio porque a él no le gustaba que fueras sola. Cancelaste el viaje de cumpleaños porque “no sería justo” dejarlo un fin de semana. Ya no hablas de tus cosas sin hablar primero de las de él. Y cuando está de malas, tú también estás de malas, aunque nada de lo que pasó tenga que ver contigo.

Los psicólogos llaman a esto enmarañamiento emocional: cuando los límites entre tú y tu pareja se vuelven tan borrosos que ya no sabes bien qué sientes tú y qué estás cargando de él. No es amar mucho. Es perder el hilo de quién eres cuando él no está en el cuarto.

“La intimidad real requiere dos personas que puedan estar solas. La dependencia confunde cercanía con fusión.”

Lo digo así, sin rodeos, no para juzgarte sino porque sé que desde adentro esto se siente diferente. Desde adentro probablemente se siente como compromiso, como priorizar, como “así son las relaciones cuando de verdad te importa alguien”. Y puede que Rodrigo ni siquiera te haya dicho directamente que dejaras de verte conmigo. A veces basta con una cara larga, con un “¿otra vez vas a salir?”, con el silencio castigador de quien sabe que tú vas a ceder.

Por qué no te voy a decir que lo dejes

Sería muy fácil para mí decirte “ese cuate no te conviene, córtalo ya”. Pero no es mi relación, no conozco todo lo que pasa entre ustedes, y la última cosa que quiero es que sientas que tienes que elegir. Cuando alguien nos dice “es él o yo”, casi siempre elegimos defender a la pareja, aunque en el fondo sepamos que algo no está bien. No quiero ponerte en esa posición.

Lo que sí quiero decirte es que la persona que eras antes de Rodrigo no era un problema a resolver. Era alguien que valía la pena. Y que una relación que te pide que te apagues para funcionar, no es una relación que te quiera completa.

Lo que me gustaría que pasara

Que pudiéramos tomarnos un café sin que sientas que tienes que reportarte cada veinte minutos. Que pudieras decirme “yo quiero esto” sin hacer el cálculo de si él va a estar de acuerdo. Que te acordaras de que tienes una vida que existía antes de esa relación y que puede existir dentro de ella también, si la relación es sana.

No te pido que me cuentes todo ni que tomes ninguna decisión hoy. Solo te pido que notes cómo te sientes cuando estás sola, sin él presente. Si esa versión de ti todavía existe, si todavía tiene opiniones y antojos y ganas de cosas. Porque si ya casi no la encuentras, eso merece atención, no de mi parte sino de alguien que te ayude a entender qué pasó.

Hay terapeutas que trabajan exactamente esto: cómo recuperar tu propio eje cuando llevas tiempo viviendo desde el eje de otra persona. No es señal de que estés loca ni de que tu relación esté condenada. Es señal de que algo se desacomodó y tiene arreglo.

Todavía estoy aquí

No me fui a ningún lado. No estoy enojada. Estoy aquí, con el mismo número de siempre, esperando que un día me escribas para decirme que se te antoja el chicharrón.

Te extraño, aunque sigas apareciendo en mi lista de contactos. Te extraño a ti, a la de antes, a la que ojalá siga ahí debajo de todo esto.

Con todo el cariño que te tengo,

Tu amiga, la necia que no se rinde.

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